Si hay algo que me asombra siempre de la misma manera, es como los técnicos que trabajan con tecnología de punta tienen fe en el progreso indefinido.
La tecnología, y los avances científicos, van a llevar a la humanidad hacia límites inexplorados de calidad de vida.
Y esto lo dicen sin empacho, pues miran como ha avanzado la informática , sacan un par de cuentas para demostrar lo rápido que avanza la tecnología (en forma exponencial), y no tienen en cuenta las variables cualitativas sobre la expansión de estas tecnologías.[1]
En este caso el comentario viene a cuento del libro de Nicholas Negroponte, Being Digital. En este libro, que data de 1995, el autor hace un análisis de cómo el mundo va avanzar para a ser una gran realidad virtual.
¿Átomos? ¡Átomos eran los de antes!
¿Como vamos a pasar a esta realidad virtual? Pasando de una realidad de átomos, a una realidad de bits.
Nos dice el autor que tradicionalmente el comercio mundial equivalía a el intercambio de átomos. Las empresas de átomos, son las empresas de manufacturas; las que trabajan con materia física. La fabricación se producía con métodos repetitivos y uniformes, en un espacio y momento dados.
En la era de la información, no se trabaja sobre átomos, sino sobre bits. Y la transmisión de bits se produce a la velocidad de la luz. Instantánea para nuestra percepción. Estos bits, además, pueden circular sin peso, a alta velocidad, sin control de aduana, por todo el globo. Y a los bits, cuesta ponerles precio. Se escapan a cualquier sistema d contabilización (¿será así?)
Dice el auto que ¨La transformación de átomos a bits es irrevocable e imparable¨[2]
Ahora bien ¿vamos a comer bits? ¿nos vamos a vestir con bits?¿Todo puede ser digitalizado?
Y aquí el hecho de que la teoría del autor es sobre todo optimista, sin base científica se hace más que evidente.
Lo cito ¨…Quien fabrica jerseys de cachemira o comida china, tendrá que esperar mucho tiempo para convertirlo en bits …¨[3] porque he revisado la red y no encontré que nadie pueda llenarse la pansa con bits.
Lo que sí puede ser bits
Parece que todo lo que percibamos con la vista y el oído puede ser traducido desde su naturaleza real y analógica de átomos, hacia una realidad virtual y digital.
Porque la apariencia de continuidad del mundo está dada por la falta de afinación de nuestro sistema sensorial. ¨… Las cosas con las que interactuamos (electrones en un cable, o fotones en nuestros ojos) son discretas, pero son tantas que parecen contínuas…¨ dice la autor de Mundo Digit l[4]
Lo que no puede ser un bit.
Sin embargo, no todo puede ser traducido en bits.
Aunque Negroponte crea que es solo cuestión de tiempo, no vamos a poder comer milanesas de bits. No nos vamos a abrigar con bits. No nos vamos a reproducir con bits. Ni la redistribución de la riqueza se va a solucionar por decisión de los bits
Lo más parecido que puede darse es que nos conecten a la Matrix.
[1] Dan Adaszco, Redefinición de las esferas públicas y privada a partir de la ampliación del uso de internet. Aquí puede encontrarse las diferencias entre las variables cualitativas y cuantitativas para el análisis del impacto de internet. Y puede verse como si bien internet creció en forma extraordinaria, en proporción ala población mundial su uso es casi insignificante. De la misma manera que todos los bienes de capital, la tecnología de punta se concentra en los centros de poder mundiales y de ahí se irradia hacia el tercer mundo, que está siempre al borde de la tecnología obsoleta. Y ¿alguien vió las fotos de a desnutrición infantil? ¿Cuanto ha bajado la tasa de mortalidad infantil en los países del tercer mundo gracias a internet?
No obstante, no hacer explicito esto, puede observarse en el texto de Negroponte por la importancia que se le da al mejoramiento del entretenimiento, el tipo de consumo y la franja poblacional al que apunta la tecnología para financiarse.
[2] Negroponte, Nicholas El mundo digital, Ediciones B, Barcelona, 1995. pag.7
[3] Idem. pag. 11
[4] Idem. Pág.12
martes, 18 de noviembre de 2008
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